lunes, 18 de septiembre de 2017

Silo cerrado.


Abrí las puertas y los dejé pasar para cerrarlas de nuevo tras ellos. No confesaré si fueron elegidos por la razón o el azar, qué más da. Estaban allí encerrados. Habían sido engañados por una vez en sus vidas por alguien que no pertenecía a su clase. Todos buscaban el tesoro. El reclamo que los había unido como falsos hermanos. Y mi venganza cansada los miraba desde las puertas. Una muerte satisfecha se posaba en mis hombros. ¿Olería como ellos entre las llamas? ¿Cómo nos distinguirían entre las cenizas? El aire quizás soplaba fuera pero entre las rendijas no sentía nada.