Veo ojos vacíos llenos de rabia.
Testículos extirpados. La última academia arder. Los hombres
metálicos devorándose, consumiéndose frente a un plato de virus.
Sin tenedor ni cuchillos. Con sus cráneos afeitados sobre las
aceras. Extinguiéndose por si mismos. Fotocopias grapadas. El
alquitrán cubierto de sangre. O agua sucia. Y al principio de nuevo
será el Caos. Donde el verbo habita entre las cenizas. Lo necesario
está dentro. Y la luz natural volverá a reinar sobre la alógena.
El pudor será devuelto. Los cráneos caerán tras los desconchones
de los conventos. Un último principio frío. Una era muerta. En la
nueva reunión de la tierra sólo hay unos pocos. Cansados y sucios
por la misma suciedad. En el centro una fuente. Veo arder el agua. Y
el Kraken saluda. Los gigantes del cielo vuelven. Basura de
ingeniería. Aunque saben de este lugar. Todo lo que hay que saber. Y
todo surge. Lleno de pájaros blancos y negros. De nuevo. En un
pequeño círculo vivo. Bajo un gran monte. Y por las noches se
recuerda.
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